3/07/2010

Seis Grados de Separación



En 1929, el escritor húngaro Frigyes Karinthy publicó su teoría de los Seis Grados de Separación, un revelador ensayo con el que defendió que todas las personas estamos conectadas con cualquier individuo del mundo a través de sólo cuatro intermediarios. El texto, que fue muy criticado en su época, resultó probado en la década de 1990 y actualmente supone una de las bases del networking, una disciplina de origen anglosajón que pone de relieve la importancia de gestionar adecuadamente la agenda de contactos.

La teoría de seis grados de separación dice, básicamente, que por medio de seis contactos se puede llegar a comunicar una novedad a todos los seres humanos del mundo. Por ejemplo, imaginemos que usted conoce 100 personas, a las que les transmite un mensaje. Esas cien personas, a su vez, conocen otras cien. Ya tenemos, en el tercer grado de la ecuación a 10.000 personas. Estas a su vez, transmiten el mensaje a otras cien, ya llevamos un millón de personas involucradas en el mensaje. Al finalizar los seis grados de separación, llegamos con nuestro mensaje a mil millones de personas, la población del mundo conectada a Internet.

Tal vez, personalmente sea difícil de transmitir el mensaje a cien personas, pero por internet, en un abrir y cerrar de ojos, ya cumplimos con nuestra parte de la cadena. Microsoft llevó la apuesta un paso más adelante y comprobó, mediante el análisis de 30.000 millones de mensajes enviados por el Messenger que, en realidad estamos separados por 6.6 grados de separación. Dicho en otros términos, es realmente posible cubrir la población mundial con entre seis y siete contactos. Imagínese entonces lo que las social media pueden hacer por su producto o servicio. Y, además, es gratis.

Pero, participar en las social media sin un plan estratégico a mediano plazo, será solo un esfuerzo estéril, o al menos, no rendirá los frutos buscados. La clave, en este caso, no es simplemente sacar una cuenta de usuario y empezar a interactuar. Si no se ofrecen contenidos de calidad, un valor agregado, un plus de servicios, seguramente, nuestras interacciones carecerán del peso y la repercusión buscados.

La primera pregunta que nos hacen como Consultores de Marketing Web, es por qué unirse a una social media. Simplemente porque todos los demás lo hacen, no es una respuesta adecuada. También deberíamos fijarnos una meta a alcanzar, como producto de nuestras interacciones sociales. Si este objetivo no se cumple, las causas pueden ser dos: o estamos en la social media equivocada –para nuestros productos, nuestra empresa, nuestros prospectos comerciales-, o estamos haciendo mal las cosas. La masividad puede ser la peor de las respuestas, cuando la intención es diferenciarse.