11/19/2009

Badenes, el terror de las emergencias....


El pasado año, por estas fechas, el Ministerio de Fomento aprobaba un cambio de legislación, por el cual se regulaba la forma y dimensión que debían tener los pasos de peatones sobreelevados y los “lomos de asno”, como coloquialmente se conoce a aquellos badenes hechos con caucho o materiales plásticos.

Un año después, las pruebas de que poco o nada se ha hecho para eliminar o cambiar todos aquellos badenes que están fuera de la ley son más que evidentes. Algunos la sufren día tras día. Ahora sólo queda un año, octubre de 2010 es la fecha tope, para que todas las autoridades propietarias y responsables de estas pequeñas “montañas” procedan a su adaptación.

Ahora vamos a poner números a lo anterior. Un informe del fiscal de Seguridad Vial de Sevilla, encargado a la Guardia Civil sobre el estado de los badenes en el centenar de carreteras y travesías titularidad de la Junta y la Diputación de Sevilla indica que ni una sola carretera cumple la nueva legislación. O son demasiado altos (máximo 10 centímetros), o son demasiado anchos (4 metros de longitud máxima) o su color no es el adecuado (ni amarillos ni rojos).

Además los resaltos deben contar tanto con señalización vertical como con señalización horizontal (bandas blancas transversales). Otro punto interesante es las vías en las que están ubicados. Los badenes se podrán ubicar en zonas cuya velocidad máxima esté entre 30 y 50 km/h. ¿Quien no ha visto algún resalto en una zona de 80 km/h?.

Por último, la razón por la que no pueden ser ni amarillos ni rojos es que los badenes deberán contar con iluminación nocturna de modo que se podrá facilitar su reconocimiento. ¿Quien no se ha “comido” uno por la noche?. En resumen, que o nos espera un año de grandes obras a lo largo de nuestro país, o a partir del año que viene, los badenes visitarán los tribunales por su falta de seguridad. A no, ¿que los construían así para todo lo contrario?.

Vía | ABC

Señores de Fomento: ¿Hasta cuándo, los resaltos?
Josep Camós

El 30 de octubre de 2008 entró en vigor la Orden del Ministerio de Fomento según la cual debía acabarse de una vez por todas con el deporte que causa furor en los consistorios de nuestro país. “Llega el fin del cachondeo nacional de los resaltos”, dijimos alegres cuando nos enteramos de la buena nueva.

Pronto se cumplirá un año desde entonces y queda sólo un año más para que termine el plazo dado por Fomento para que desaparezcan de la faz de la Tierra las salvajadas viales impuestas por esos alcaldes que, amparados en un absurdo vacío legal, se han dedicado durante décadas a sembrar calles y avenidas con verdaderos insultos a la seguridad de las personas.

A saber la de averías que habrán causado con sus simpáticas ideas. A saber cuántas lesiones habrán agravado a quienes ya las tuvieran… o cuántas habrán originado con los resaltos de marras. Quien piense que exagero, que se imagine a sí mismo trasladado a bordo de una ambulancia camino de Urgencias y pasando por varios de esos fatídicos puntos negros consentidos, promovidos y celebrados por la Administración.

Queda un año para acabar con ellos y, sin embargo, ¿cuántos resaltos ilegales se han eliminado hasta ahora?

La sensación que tiene uno es que, como diría Julio Iglesias, la vida sigue igual. Que no se han eliminado resaltos, que no se han buscado alternativas seguras para encontrar un equilibrio entre la ralentización del tráfico y la necesaria movilidad de los ciudadanos. En definitiva, la sensación que uno tiene es que no se ha hecho nada de nada. Que en virtud de lo que dice la Orden quizá la cosa no haya ido a más… pero tampoco a menos.

Habitualmente se dice que es muy fácil dictar leyes, pero luego hay que hacer que estas se cumplan. Si no, se convierten en papel mojado. El problema, parece ser, es quién le pone el cascabel al gato. ¿Quién va a obligar a los consistorios a emplear una cuadrilla de albañiles en destrozar lo que hace cuatro días que plantaron en medio de la calle? Ciertamente, la FOM/3053/2008 es una de esas órdenes ministeriales que, sin alguien que se dedique a controlar su cumplimiento, lo tienen muy duro para ser obedecidas.

Nuestro compañero y lector Alexuny suele decir que para estas cosas debería estar la DGT: para hacer un seguimiento de la actividad del Ministerio de Fomento y marcarle en cuanto se desmandan un poco. Que si hay resaltos ilegales y Fomento no insta a las administraciones locales para que acaben con ellos, la DGT se les eche encima por el bien de los ciudadanos, que para eso les pagan el sueldo.

Ah, pero Alexuny piensa en una DGT ideal que realmente dirigiera de forma eficaz las muchas actividades transversales relativas al Tráfico. Alex, no seas iluso. Nuestra DGT sólo toca una de esas teclas, la del conductor, y a veces desafina. Es cierto que el conductor, con su formación y con su actitud, debe hacer frente a cualquier problema de la vía, pero hay situaciones que no se justifican. Y el incumplimiento de la Ley por parte de quienes mantienen y celebran los resaltos ilegales es una de ellas.

Via | Revista Travesía

1 comentario:

matiu dijo...

hola trabajo en las emergencias y tenemos en un tramo de travesia urbana mas de 8 seguidos y destroza las ambulancias y camiones de bomberos ; no encuentro esa orden que diga que hay que rectificar o eliminar esos exagerados pasos de peatones sobreelevados
podrias si no es molentia facilitarme ese enlace directo?

mathew_gar@hotmail.com