4/22/2019

Efecto Papageno

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La información sobre el suicidio puede producir un efecto preventivo y disuasorio (efecto Papageno), si usa un lenguaje responsable, preciso y matizado, equilibrado y respetuoso, frente a un enfoque sensacionalista que acentúe el dramatismo. También ayuda huir de eufemismos, estereotipos y estigmatización, y presentar el suicidio como un hecho y nunca como un logro, evitando siempre calificativos como suicidio “rápido”, “sencillo”, “indoloro” o “exitoso”. Asimismo, es importante evitar asociar la muerte por suicidio con ideas de heroicidad, honorabilidad, romanticismo o valentía. Además, el comportamiento suicida no se debe mostrar nunca como una solución válida para afrontar problemas personales. Tampoco mostrar el suicidio como una causa explicativa simplista, como por ejemplo una “enfermedad mental” para evitar la estigmatización, sino como una compleja interacción de muchos factores y no atribuirla, por el contrario, a causas inexplicables. Es importante, en una difusión responsable, respetar la intimidad de las familias y otros supervivientes, con el fin de no acentuar el sufrimiento psicológico.

El “efecto Papageno” debe su nombre a un personaje de “La flauta mágica” de Mozart. Su suicidio planificado lo evitan tres espíritus infantiles que le recuerdan las alternativas a la muerte”, Papageno, tras haber sido disuadido de suicidarse por tres niños, se reencuentra con su amada Papagena, con la que tendrá muchos hijos.

El efecto Werther

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La información sobre el suicidio puede tener un efecto facilitador de la conducta suicida (efecto Werther) cuando se describe de manera detallada y sensacionalista el método de suicidio y la forma de acceder al mismo. Dicho efecto facilitador puede verse reforzado si la información se acompaña de fotografías de la víctima, la escena del suicidio, ocupa un espacio relevante, va con titulares sensacionalistas y se informa repetidamente del suceso. Asimismo se produce este efecto si se justifica el acto suicida o se emplean términos que indiquen honor o éxito. Incluso si se publica el tema en portada.

El efecto Werther fue el término designado por el sociólogo David Phillips en 1974 para definir el efecto imitativo de la conducta suicida. El nombre proviene de la novela “Las penas del joven Werther“, del escritor alemán Wolfgang von Goethe. En ella, el protagonista termina suicidándose por amor. Fue tal su éxito que poco después de su publicación, en 1774, unos 40 jóvenes se quitaron la vida de forma muy similar al protagonista. Este extraño y macabro fenómeno propició la prohibición del libro en países como Italia y Dinamarca. Basándose en casos similares, Phillips realizó un estudio entre 1947 y 1968 en el que halló datos reveladores. El mes siguiente a que The New York times publicara una noticia relacionada con el suicidio de alguien conocido la tasa de gente que se quitaba la vida aumentaba casi un 12%. Este patrón se ha seguido repitiendo hasta día de hoy. A mediados de 2017, Canada trató de prohibir la serie “Por 13 razones” tras considerar que podría causar este mismo efecto. La Organización Mundial de la Salud incluso ha elaborado un documento con pautas a seguir para periodistas que informen sobre hechos relacionados con el suicidio.

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El suicidio se trata de un fenómeno complejo en el que intervienen múltiples factores tanto sociofamiliares y educativos como los relacionados con la salud física y mental.

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Tener en cuenta estos factores, especialmente los enfocados en la protección; e informar adecuadamente sobre ellos, permite evitar muertes por suicidio. Incluso a la hora de comunicar en medios informativos se puede recurrir a los factores de protección, para que la población sea capaz de generar recursos propios. El hecho de hablar con otras personas sobre los problemas habituales, ya sean amigos, médicos, psicólogos, trabajadores sociales, etc. activa el “Efecto Papageno”, al igual que disponer de conexiones familiares y apoyos sociales (asociaciones, redes sociales formales e informales). Por otra parte, hay ciertos factores que pueden ser precipitantes para dar el paso al suicidio, como son ciertos sucesos de la vida, especialmente estresantes, además del acceso a métodos de suicidio o factores psicológicos individuales. Es conveniente tener en cuenta que en una persona afectada por factores de riesgo, puede ser precipitante la lectura de una noticia sobre suicidio expuesta de una forma inadecuada.