12/28/2007

La gripe prefiere el aire frío y seco.


"Es más probable que el virus de la gripe se transmita en invierno por la calle que en una habitación caliente", afirma Peter Palese, profesor y director del departamento de Microbiología de la Facultad de Medicina de Mount Sinai, en Nueva York, y principal autor del estudio.

Palese publicó sus resultados en la revista PLoS Pathogens. La pista crucial que le permitió hacerlo procedía de un artículo publicado tras la pandemia gripal de 1918, cuando los médicos se preguntaban por qué y cómo se había expandido el virus con tal rapidez y había sido tan mortal.

Desde que se conoce la gripe, todo el mundo se pregunta por qué en invierno. Uno de los nombres que recibe, influenza, surgió a mediados del siglo XVIII, según algunos historiadores, del italiano "influenza di freddo" ("influencia del frío"). La temporada gripal en las latitudes del norte va de noviembre a marzo, los meses más fríos. En las del sur, va de mayo a septiembre. En los trópicos no hay mucha gripe ni una temporada gripal.

No escaseaban las hipótesis. Algunos decían que la gripe se producía en invierno porque las personas permanecen en el interior de los edificios y los niños están en el colegio, apiñados, contagiándose de la gripe unos a otros y a las familias. Otros proponían que la respuesta inmunitaria disminuía porque el cuerpo fabrica menos vitamina D, o melatonina, cuando los días son más cortos.

"Sabemos que uno de los principales factores son los escolares; la mayoría de las grandes epidemias comienzan a partir de los niños", dice Jonathan McCullers, un investigador de la gripe. "Pero eso sigue sin explicar por qué en invierno. En septiembre y octubre no vemos gripe".

En cuanto al argumento de la aglomeración, dice McCullers, "nunca ha tenido sentido". Las personas trabajan juntas todo el año y se apiñan en autobuses, metros y aviones con independencia de la temporada. "Necesitábamos datos reales", añade McCullers. Pero de acuerdo con Palese, conseguir esos datos era sorprendentemente difícil. El estudio ideal expondría a personas al virus bajo diferentes condiciones y se preguntaría qué posibilidad tendrían de infectarse. Un estudio de ese tipo no se permitiría, porque no sería beneficioso para las personas, y tampoco había experimentos apropiados con animales. Para su sorpresa, Palese dio con lo que parecía una buena opción.

Leyendo un artículo publicado en 1919 en el Journal of the American Medical Association sobre la epidemia de gripe en Nuevo México, encontró un párrafo clave: "Es interesante señalar que tan pronto como la epidemia de gripe llegó a este campamento, nuestras cobayas empezaron a morirse". Al principio, escribían los autores del estudio, pensaron que los animales habían muerto envenenados. Pero, proseguían, "la necropsia de una cobaya muerta reveló señales inequívocas de neumonía".

Palese compró cobayas y las expuso al virus de la gripe. Como indicaba el estudio, la contraían y se la contagiaban unas a otras. Y así él y sus colaboradores empezaron los experimentos. Variando la temperatura y la humedad del aire en las salas donde se encontraban las cobayas, descubrieron que la transmisión era excelente a cinco grados. Descendía a medida que subía la temperatura, hasta que a los 30 el virus dejaba de transmitirse. El virus se transmitía mejor con poca humedad, 20%, y no se transmitía cuando ésta alcanzaba el 80%. Los animales también propagaban los virus dos días más a cinco grados que a la temperatura ambiente de 20 normal en el interior de las casas.

Palese señala que los virus de la gripe se propagan mejor en el aire, al contrario que los del resfriado, que principalmente se propagan mediante contacto directo cuando las personas tocan superficies tocadas antes por alguien con resfriado o estrechan la mano de alguien infectado, por ejemplo.

Los virus de la gripe son más estables en el aire frío, y la baja humedad también ayuda a las partículas virales a permanecer en el aire. Eso se debe a que flotan en pequeñas gotitas respiratorias, explica Palese. Cuando el aire es húmedo, esas gotitas absorben agua, aumentan de tamaño y caen al suelo.

12/26/2007

¡TELA MARINERA!




Los médicos se niegan a que los enfermeros 'receten'.


EMILIO DE BENITO - Madrid - 24/12/2007


ELPAIS.COM >SOCIEDAD


La Organización Médica Colegial (OMC) mantiene el pulso con el de Enfermería -y con el Ministerio de Sanidad- acerca de la posibilidad de que los enfermeros receten. La última escenificación de este enfrentamiento se produjo el viernes. Según Jerónimo Fernández Torrente, de la vocalía de Atención Primaria de la OMC, la regulación que prepara Sanidad abriría la caja de Pandora para que éstos pudieran recetar tratamientos para casos más graves, cáncer incluido, como ha sucedido en Reino Unido.

Sanidad tiene ultimada la orden, prevista en la ley del medicamento, para que los enfermeros puedan decidir qué fármacos usar en algunos casos. Para los colegios de enfermería, con ella sólo se otorga carta de legalidad a una situación que se da a diario, sin que haya habido problemas.

12/24/2007

Diez consejos, diez.

Navidad es una época de alegría, festejo, celebraciones y reuniones familiares, de cenas de empresas y salidas con amigos.

Hace unos días un amigo me preguntaba qué podía hacer para no “perderse”, quería disfrutar pero no ganar peso. Le dije que si seguía unas simples pautas no sólo podía pasárselo bien sino disfrutar más… ¿Quien quiere pesadez de estomago, malas digestiones, falta de energía, problemas de sueño y cansancio? ¡Y encima de todo eso subir de peso! Las siguientes recomendaciones fueron las que le di:

1. Pésese regularmente y vigile su peso. Estudios demuestran que aquellas personas que se pesaban regularmente mantenían un mejor control sobre su peso corporal. Disfrute, pero recuerde pesarse para percibir algunos excesos y contrarrestarlos a tiempo. Mantenga su determinación.

2. Tenga cuidado con los aperitivos y los canapés. Aléjese, un poco, de los fritos, los quesos grasos, los embutidos y las ensaladillas con mayonesa. Despierte un gusto por lo sano, que con el tiempo le agradará y atraerá tanto como hoy pueden hacerlo otros alimentos menos adecuados.

3. Modere su ingesta de alcohol. Disfrute de una buena copa de vino tinto si es de su preferencia y conviértase en un auténtico gourmet que disfruta de su paladar sin excesos. Recuerde que el alcohol aporta calorías “vacías” que no sacian el hambre y que además actúan desinhibiéndolo. Si está en una fiesta paseé con un vaso de refresco o agua si decide no ingerir más y de esa manera su anfitrión no le ofrecerá nada y usted no se verá “obligado” a aceptar. No podemos dejar de mencionar el peligro de asociar el alcohol y el volante.

4. Aprenda a decir no con tacto. Muchas personas se sienten que tienen que comer todo lo que le sirven o que no pueden decir que no para no ofender, como hemos mencionado, a su anfitrión. Usted tiene el derecho de proteger su salud si así lo decide, de comer o no comer lo que desee, cuando lo desee y como lo desee. Sea amable pero no renuncie a su derecho. Escoja el camino del bienestar a pesar que otros quizás no lo entiendan.

5. Dé una fiesta en su casa y al servir los aperitivos ofrezca ideas nuevas y alternativas saludables; les estará haciendo un favor a sus amigos y a usted. Escoja aperitivos como las almendras, nueces, aceitunas, zanahorias y ramitas de apio en salsas descremadas de yogur, guacamole, escabeche de pescado, sushi, queso blanco con pimientos asados, etc. Hay muchísimas alternativas saludables y muy sabrosas. … Y no olvide poner música bailable para animar la fiesta y mover el esqueleto.

6. Manténgase activo. La actividad física no es sólo imprescindible para mantener control sobre el peso corporal sino también para mejorar la salud y la calidad de vida. Si no tiene tiempo para ir al gimnasio, camine a ritmo rápido media hora al día y haga algunas flexiones y abdominales. Todo ello ayudará a su, probablemente maltratado, aparato digestivo, mejorará su digestión y le permitirá quemar algunas calorías demás.

7. Haga usted las reservas en el restaurante si va a salir con amigos. Esto no sólo le asegurará plaza sin tener que esperar cuando llegue, sino que le permitirá además escoger restaurantes más saludables. Escoja, por supuesto, restaurantes que ofrezcan un gran abanico que sean del gusto de todos.

8. Mantenga las 5 comidas al día (desayuno, merienda - fruta o dos o tres nueces- comida, merienda y cena). No comer en todo el día, porque va a cenar mucho, es perjudicial para su salud además que al llegar a la hora de comer no podrá parar. No permita que el péndulo oscile demasiado. Es más, a veces es recomendable ingerir algún saludable tentempié antes de salir para no llegar muerto de hambre a la fiesta y sucumbir a la tentación.

9. Descanse y duerma lo suficiente. Haber descansado le dará fuerzas para mantenerse en control y evitar los excesos. La vida moderna, ajetreada y exigente que llevamos, es muy a menudo la causa directa de los excesos que cometemos. Controle las situaciones de estrés que afectan, no sólo su salud sino también su capacidad de enfrentarse y resolver adecuadamente los problemas.

10. Comparta el segundo plato y los postres. No se prive de salir a restaurantes y de disfrutar con su pareja o amigos. Hoy día en la mayoría de los restaurantes las porciones son realmente grandes. Escoja un primer plato y comparta el segundo y el postre con su acompañante. No sólo su bolsillo se lo agradecerá, sino también su estomago, su descanso y su diversión.

12/21/2007

PROBLEMAS, QUE MINAN LA SALUD, EN ESPAÑA.


TRIBUNA: JESÚS VILLAR
Problemas que minan la calidad del Sistema Nacional de Salud


La salud de los ciudadanos es uno de los recursos más positivos y productivos que una sociedad puede tener. En 1977, la resolución de la 30ª Asamblea Mundial de la Salud declaraba que el principal objetivo de los gobiernos debería ser conseguir el nivel más alto posible de salud para todos en el año 2000. España suscribió esta carta en 1985 y, aunque en líneas generales tiene un aceptable Sistema Nacional de Salud (SNS), en los últimos años se ha visto que de la forma en que está siendo planificado, administrado y analizado, es y continuará siendo vulnerable.


La inversión española en la sanidad pública supone el 7% de su producto interior bruto, cerca de dos puntos por debajo de la mayoría de los países europeos. El Gobierno se queja de la escalada del gasto; médicos, enfermeras y directivos se quejan de la falta de información, autonomía y motivación; los pacientes tienen que esperar mucho tiempo para una cita, una cama hospitalaria o una exploración especial. Un problema grave de nuestro SNS es la fragmentación de sus servicios y la inadecuada homogeneización y armonización de los sistemas autonómicos de salud. La coordinación entre las tres fases de la atención sanitaria no es buena, los recursos sanitarios están muy concentrados en la asistencia hospitalaria, la atención domiciliaria (el hospital en casa) no funciona adecuadamente, hacen falta programas de educación sanitaria para la comunidad, y los centros de salud se han convertido en sucedáneos de los ambulatorios.

La estrategia política de contentar a toda la población con programas y posiciones irreales y de ofertar atención sanitaria sin modificaciones estructurales serias del sistema, empeorará las condiciones de trabajo del personal médico y de enfermería de las instituciones sanitarias, fomentará la demanda de servicios injustificados o de dudosa utilidad, y favorecerá la posibilidad de que llegue un día en que los pacientes no tengan quien los cuide. Las retribuciones de los médicos especialistas españoles del SNS no se corresponden con las funciones y responsabilidades por las que reciben unos salarios que representan la mitad o un tercio de lo que cobran los médicos de las 10 economías más importantes de Europa. En toda su vida profesional, el médico español del SNS sólo llega a incrementar su salario inicial el 15%. Y si esta situación injusta e inmoral ha ocurrido y sigue ocurriendo, sólo puede entenderse por la complicidad de algunas organizaciones profesionales y sindicales que les representan.

El SNS está pensado para ofrecer atención médica a más de 44 millones de ciudadanos sin que se consideren los tres determinantes básicos de cualquier sistema económico: precios, mercado y beneficios. En un sistema socializado como el nuestro, los burócratas y los políticos han reemplazado el sistema de precios y mercado, al ser ellos los que hacen los cálculos y deciden en función de criterios políticos. La participación de competidores privados podría mejorar la atención médica y la racionalización del gasto sanitario, como sucede en Suecia, pero la realidad en España es bien distinta: se genera mayor desigualdad y fragmentación del SNS y los ciudadanos pueden sentirse discriminados en el acceso y la calidad de la atención sanitaria.

En España, las clínicas privadas no comparten la misma misión y los valores que los grandes hospitales públicos del país: ellas están fundamentalmente para ganar dinero. Más del 15% del presupuesto sanitario dedicado a la medicina especializada va a parar a los centros sanitarios privados concertados, sin que exista una evaluación rigurosa de sus procedimientos y resultados, a pesar de que muchos de los especialistas médicos y profesionales de enfermería que trabajan en esos centros privados son excelentes profesionales que también trabajan en los hospitales docentes del SNS.

¿Cómo puede asegurarse un buen nivel de calidad sanitaria en España cuando hay escasez de médicos especialistas, de profesionales de enfermería, de investigadores médicos, de gestores profesionales en administración sanitaria y de educadores sanitarios? La prestación sanitaria depende de las necesidades que la sociedad se plantee, pero la medicalización de toda la experiencia humana conduce a una hipertrofia de recursos sanitarios, a un aumento masivo del gasto sanitario y a frustración cuando las intervenciones médicas fracasan.

Varios estudios científicos han documentado que existen grandes variaciones en el número total de intervenciones quirúrgicas, que algunas aumentan el riesgo de morir y que algunos procedimientos diagnósticos y quirúrgicos son innecesarios. Según la Oficina Americana de Tecnología, sólo el 20% de los procedimientos médicos es de probada efectividad. Además, el hospital no debe ser necesariamente el lugar en el que el paciente pase sus últimos días de vida. En definitiva, las prioridades que se fijen hoy y las acciones tomadas en los próximos años serán el fundamento de una sociedad más sana. Cualquier decisión política equivocada, por pequeña que sea, va a tener consecuencias catastróficas en el futuro.

...feliz navidad, en la nieve...

 
Posted by Picasa