1/20/2011

SUICIDIO Y UCI



El suicidio como casuística relacionada con los cuidados críticos nos da una extensa panorámica de factores pronósticos, de tratamientos y de consideraciones éticas y humanas que no podíamos pasar por alto. Sirva pues este primer esbozo de comprensión del fenómeno para acercarnos un poco más a una realidad, quien sabe, quizá ¿evitable? Este artículo es un poco atípico en cuanto que no partimos de una revisión de artículos en una o varias bases de datos relevantes, sino que es un trabajo realizado tras la revisión de todos los libros a los que tuvimos acceso, así, debería ser considerado más como un síntesis de los datos más relevantes que como un trabajo propio. Sin embargo, si que me gustaría decir que de la experiencia he sacado una pequeña conclusión al margen y es que pocos de estos manuales tratan el tema del suicidio, pese a que llega a ser el 5% de los ingresos en los Servicios de Cuidados Intensivos, así, por ejemplo, el Ginestal (1991), Parrillo (1997), Shoemaker (1989) o el de la SAMIUC (1999) no lo tratan directamente sino haciendo referencia a los tipos y tratamientos de las intoxicaciones más frecuentes, sin nombrar para nada el tema y las complejidades propias del suicidio.

Normalmente, cuando hablamos de suicidio tendemos a referirnos al suicidio consumado, pero hay que diferenciar este último con el intento de suicidio y con las autolesiones.

Detrás del fenómeno del suicidio hay muchos momentos de relevancia, por un lado los antecedentes, que pueden predisponer al individuo, y una persona previamente vulnerable puede ser víctima de un o unos sucesos, una serie de desordenes de personalidad, o quizá una comprensión del mundo que nos rodea sesgada. En nuestra labor como personal sanitario de unidades de cuidados intensivos no podemos intervenir de forma primaria, pero si de forma terciaria, formando parte de la cadena de prevención de la recaída… entre otras cosas.

Aquí de lo que nos vamos a ocupar en este momento es de la persona que realiza un intento de suicidio, que puede llegar a consumar o no, pero que transita por la gravedad de tal manera que precisa de la colaboración de un servicio de medicina intensiva.

El consumo de sustancias es el método más común de intento de suicidio. Al menos un estudio demuestra que el 50% de las personas que ingresan en puertas de urgencias por dos o más envenenamientos tienen un riesgo muy alto de morir en un siguiente intento. Así mismo, Serper (2006) informa de que de un episodio al siguiente de intoxicación aumenta el riesgo de muerte si hay un incremento del número de drogas ingeridas, en la dosis o en el incremento del abuso de drogas o alcohol. Otro factor asociado con la muerte es la ingesta de más de 70 comprimidos o capsulas.

Según Shuster y otros (2005) “debe evaluarse a todos los pacientes que han sobrevivido a un intento de suicidio, que expresan en voz alta pensamientos o impulsos suicidas, admiten pensamientos o impulsos suicidas al preguntarles o actúan de forma autodestructiva. Los pacientes con alteraciones psiquiátricas o aquellos que expresan un sentimiento de desesperanza sobre el futuro deberían también ser evaluados”.

De manera general deberemos preguntar de forma abierta y directa. El creer que preguntar a un paciente sobre si ha pensado en el suicidio o si tiene planes, etc, puede ser contraproducente, es decir, puede por ejemplo, desencadenar la consideración no prevista de tales actos o pensamientos, es un mito. De hecho el paciente suicida se suele sentir escuchado e incluso reconfortado cuando se le permite hablar de sus preocupaciones, planes , etc. Y, por otro lado, también debe estudiarse la motivación y las circunstancias que animaron al sujeto al suicidio como valor predictivo, así y siguiendo el ejemplo de Shuster (2005) “el paciente que sobrevive a un intento premeditado puede tener un mayor riesgo de repetirlo que el que sobrevive a un intento impulsivo o realizado mientras se hallaba intoxicado.

Otras áreas que deben evaluarse incluyen: los factores precipitantes y los apoyos sociales.

Algunas de las preguntas que nuestra revisión sobre la literatura ha encontrado, son las siguientes:

- ¿Alguna vez le ha parecido que las cosas, simplemente, no valen la pena?

- ¿Ha pensado que la vida no vale la pena?

- ¿Ha estado tan deprimido/a que ha considerado matarse?

- ¿Ha tenido pensamientos de suicidarse?

- ¿Qué se ve haciendo dentro de cinco años?

El paciente debe ser interrogado sobre como, cuando y donde realizaría un intento de suicidio. Lo más peligroso es un paciente con planes organizados, detallados y que cuentan con medios accesibles y letales. Ádemás, hay que considerar también la probabilidad de rescate, así, un sujeto con un plan con una elevada letalidad y con menor capacidad o posibilidad de escapar o de que sea rescatado, más probable será el éxito del suicidio.

Los sujetos del sexo masculino tienen una probabilidad mayor de cuatro veces superior para cometer suicidio que las mujeres, aunque estas tienen de tres a cuatro veces más de cometer un intento de suicidio.

Las alteraciones psiquiátricas son con mucho los factores de riesgo más importantes para el suicidio. Así, la enfermedad mental se relaciona con el 90% de los suicidios consumados y con la mayoría de los intentos.

Los intentos de suicidio también deben ser considerados, una historia previa de intentos se relaciona con el 50% de los suicidios consumados.

En cuanto al tratamiento, en la UCI lo más importante es la estabilización inicial, seguida de una valoración del estado general médico del paciente. Para después centrarnos en los que presentan síntomas de riesgo de suicidio. Hay que tener en cuenta que la mayoría de los pensamientos suicidas se resuelven con el tiempo, pero en los que no, hay que mantenerlos bajo vigilancia, incluso en contra de su voluntad si el riesgo es considerablemente alto. Tenemos que tener en cuenta ante este hecho que legalmente siempre será más beneficioso el saber que hemos actuado en favor de la seguridad del paciente más que el ser acusados de negligencia por haber dado el alta a alguien aún no preparado. Debemos, igualmente, apartar los objetos que potencialmente pudieran ser usados contra uno mismo.

Como norma usaremos el lugar o método (correras, etc) menos restrictivo que permita asegurar la integridad del paciente. Por ejemplo, puede no ser necesaria la sujección si está frente la enfermera, o sí y además enfocar la pantalla del monitor de vigilancia si está en una habitación de aislamiento.

Según nos cuenta Schuster (2005) “los pacientes de quienes se piensa que se hallen en riesgo significativo de suicidio deben reevaluarse al menos una vez al día”.

Por norma general, tras el alta de la UCI, los pacientes pasarán a una unidad de corta estancia, de medicina interna o de psiquiatría. En este sentido, los pacientes que estén de acuerdo en la hospitalización voluntaria y que pueden cooperar con el personal sanitario tienen una mayor probabilidad de que el tratamiento sea exitoso.

¿Que ocurre si el paciente está sujeto con correas y se niega a cooperar a menos que se le suelte?

Schuster (2005) nos dice que si la sujección es necesaria, entonces no se debe retirar a menos que el paciente acceda a colaborar primero. Según él, un explicación como la siguiente podría ser útil, o al menos valdría la pena intentarla “estamos de acuerdo en que las sujecciones deberían retirarse si no son necesarias. Estoy muy interesado en su seguridad y necesito que responda a algunas preguntas antes de decidir si es seguro retirarlas”.

- ¿Que parte de usted quiere vivir?

- ¿Qué cosas tiene aún ganas de hacer o de ver?

Y para finalizar, cuidado, el riesgo de cometer suicidio de nuevo es mayor desde el mes al año del primer intento.

- Bibliografía:
-Barranco y otros. Principios de urgencias, emergencias y cuidados críticos. SAMIUC. Ed. alhulia. 1999.

- Ginestal Gómez, R. Cuidados intensivos. ELA. 1999.

- Goldfrank y cols. Toxicologic emergencies. Mc Graw Hill. 2006.

- Parrillo. Year book of the Critical Care Medicine. Mosby. 1997.

- Shoemaker y otros. Tratado de medicina crítica y terapia intensiva. Ed. Panamericana.1989.

- Schuster et al. Suicidio. 2360-2365. En Irwin y Rippe. Marbán. 2005.

Fdo: Enrique Sáez Álvarez.

1/17/2011

¿QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO?

http://www.monografias.com/trabajos11/quienseha/quienseha.shtml#HISTORIA#HISTORIA

...efectos circulares...

 

 

 

 
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Evitar el estrés y el pánico => formación reglada en SVA

 
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El efecto Lucifer: cómo gente buena se transforma en mala


El psicólogo social Philip Zimbardo, catedrático de la Universidad de Standford, experto en la psicología del mal, transformación del carácter, terrorismo, violencia, tortura, agresividad, responsable investigador principal, creador del famoso experimento de Stanford de 1971, sobre el sadismo y la agresividad, publicó El efecto Lucifer: El porqué de la maldad, el lado oscuro de la naturaleza humana, diestra interpretación de lo siniestro. Revela la transformación de Lucifer, ángel favorito de Dios, que se convierte en demonio.

Realiza un viaje tenebroso, sombrío a la mente, al corazón de las tinieblas. Finaliza reafirmando la necesidad de resistir a las influencias situacionales y celebrar el heroísmo y dignidad del ser humano ante la crueldad.

El presidente Bush autorizó a la CIA para que ‘hiciera desaparecer o entregara’ a detenidos bajo su custodia a países que practican la tortura. Estos prisioneros se mantienen incomunicados en centros de detención secretos en lugares ‘no revelados’ y sin las garantías básicas que ofrece la ley internacional.

Entre los primeros en utilizar la tortura están los monjes del Santo Oficio de la Inquisición, muchos de estos instrumentos y aparatos de perversión suprema, ejemplos de crueldad creativa destinados a quebrar la voluntad, siguen utilizándose hoy en las cárceles y centros de interrogación militares y civiles de tortura en todo el mundo. Fenómenos de degradación y decadencia.

Los sistemas de poder ejercen un dominio vertical, creando abusos a personas indefensas. Estas transformaciones acabaron teniendo un impacto tan fuerte en todas las personas, que explican los cambios de personalidad y las conductas aberrantes, sorprendentes procesos psicológicos sociales.

¿Puede una persona buena convertirse en torturador o sumiso prisionero en determinadas situaciones? Todos somos capaces de cometer actos perversos en un momento dado.

Zimbardo investigó la deshumanización, que nubla el pensamiento negando la condición humana, justifica maltratos, torturas y exterminio de víctimas inocentes, hacia 1971, tomó estudiantes voluntarios para un experimento psicológico donde actuaron, de guardianes y presos, en una cárcel simulada en los sótanos de la Universidad, terminó muy mal. El experimento estaba programado para 15 días, pero tuvo que interrumpirse al sexto por la dureza de la situación, la situación se volvió insostenible, el grado de crueldad y degradación llegó a sobrepasar los límites de lo aceptable, causando daños irreversibles. Muchos estudiantes se convirtieron en brutales sádicos guardianes, los detenidos se quebraron emocionalmente, examina una serie de procesos psicológicos que llevan a personas normales a cometer actos inmorales, perversos, corrompidos, poseídos por el mal. Estos mismos comportamientos se dieron en la cárcel iraquí de Abu Ghraib. Sin embargo, hay personas que han resistido y no han dañado a otros.

Dick Cheney fue calificado como vicepresidente de torturas, incitó a la CIA a emplear todos los métodos a su disposición para obtener información de sospechosos.

El poder del Sistema de fuerzas poderosas crea la situación, oculta velos de secretos, rituales de degradación, el cambio situacional ilusorio no excusa ni exime la responsabilidad de la comisión de actos inmorales, malvados.

Modificar o impedir una conducta censurable por parte de personas o grupos exige una comprensión de las fuerzas, virtudes y vulnerabilidades que aportan personas o grupos a una situación dada. Fue llamado como experto en el juicio contra el soldado Frederick, uno de los 11 condenados por abusos, torturas y excesos, cometidos contra los detenidos en la prisión. En la base de Guantánamo se violan los derechos humanos, se tortura física y psicológicamente, al punto que los norteamericanos defecan sobre el Corán, que es lo único que tienen los detenidos para rezar y encontrar la paz.

El examen psicológico del soldado Frederick indicó que era una persona completamente normal. Los horrendos hechos ocurrieron durante el turno de vigilancia de noche y su aburrimiento. ‘Cualquier situación que te hace anónimo y permite la agresión saca en la mayor parte de la gente la peor bestia que lleva dentro’.

Aprender a resistir influencias no deseadas: estar atentos, reconocer los errores y asumir la responsabilidad, afirmar nuestra identidad personal, respetar la autoridad justa, pero rebelarse ante la injusta. ‘Deseo ser aceptado, pero valoro mi independencia, equilibraré mi perspectiva del tiempo, no sacrificaré libertades personales o civiles por la ilusión de seguridad’. ‘Me opongo a sistemas injustos y a desafiar la autoridad, no seré cómplice de actos censurables, no caeré en el complejo fenómeno de heroísmo, intentaré centrarme en los aspectos positivos de la naturaleza humana y resistiré la maldad’. El heroísmo social enfatiza la entereza, el coraje y la intrepidez.Destaca el heroísmo militar: la gallardía, valentía y bravura.

Debemos denunciar el sistema corrupto, como hizo Joe Darby, sacando a luz los maltratos y torturas de Abu Ghraib. Zimbardo recuerda su experimento a raíz de ver las fotos horribles tomadas en la prisión de Abu Ghraib.

Este grado de maldad forma parte de la ‘psicología situacional’.

Los abusos a prisioneros iraquíes cometidos en la prisión de Abu Ghraib por hombres y mujeres de la policía militar de Estados Unidos, había visto su paralelo en el sótano de Stanford, prisioneros desnudos, cabezas con bolsas, humillación sexual.

Analiza transformaciones de gente buena que, seducida por una serie de situaciones, llega a convertirse en un seres perversos, metamorfoseados por la maldad.

El acné en la edad adulta

Siempre se está hablando del acné juvenil, de los problemas de los jóvenes, de las espinillas que les salen, de lo mucho que afean la cara, de los traumas que les causan…, ¿ pero que pasa con los adultos que tienen un problema de acné o espinillas?.No es tan raro y además suele ser más problemático porque lo vienen arrastrando desde jóvenes y se vuelve crónico y más dificil de curar.

Los síntomas del acné en la edad adulta son:

-Enrojecimiento de la zona de pómulos y nariz.
-Brillo en la cara (debido al exceso de grasa).
-Piel robusta en el rostro, con poros dilatados y puntos negros.
-Posibles granos y abultamientos en la zona alta de la espalda.
-Señales de cicatrices.
-Manchas, recuerdo de antiguos granos.

Ante este problema, hay que comenzar intentando ver el origen, que aunque no siempre es facil de diagnosticar, si existen algunas normas básicas por las que podemos saber al menos, que es lo que nos está afectando.

Es conveniente:

*Beber mucha agua para eliminar toxinas.
*Comer muy pocas grasas animales.
*No comer chocolate.
*No comer frutos secos.
*Restringir el uso del tabaco y el alcohol.
*Lavarse la zona afectada con alguna solución astringente.
*Mantener mucha higiene en la cara y las manos.
*Y sobretodo mucho cuidado al tocarse en los granos, pues podríamos infectarlos más.

Hay que tener mucho cuidado con los ” remedios mágicos”, como la pasta de dientes, puede secar un grano, pero tambien puede dejarnos una mancha.
Si a pesar de las normas de higiene, y los cambios en la alimentación, persiste el problema, seria conveniente ponernos en manos de un médico especialista para seguir un tratamiento. También sería una buena solución, tomar baños en un balneario con aguas sulfurosas, que son muy buenas para tratar los problemas de la piel.

Tipos de Acné: Acné Comedoniano. Comedones, barros, puntos negros o puntos blancos



Tipos de acné: Acné Rosácea, serio y peligoso

El acné rosácea, que se suele confundir con el acné común en muchos casos, presenta complicaciones y efectos muy diferentes a los demás tipos de acné.

Las causas que provocan la aparición del acné rosácea son diferentes a las del acné común. El acné rosácea comienza con un enrojecimiento de las zonas afectadas, y en poco tiempo empiezan a producirse granos y espinillas rojas y verdes, se enrojecen los vasos sanguíneos, y la piel se vuelve grasienta y rugosa, e incluso llega a producir deformaciones de la zona afectada.




Comedones, barros, puntos negros o puntos blancos

EL Acné Comedoniano es un tipo de acné que se caracteriza por la presencia de comedones, conocidos vulgarmente como “puntos negros”, “puntos blancos” o “barros”.