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1/28/2012

Catéter venoso periférico


Catéter venoso periférico: la utilización de los catéteres intravenosos periféricos en pacientes de urgencias es altamente frecuente.

Como toda técnica invasiva tiene sus riesgos y complicaciones, entre ellas, flebitis y trombosis, alterando en algunos casos la evolución del paciente y prolongando la estancia hospitalaria con el correspondiente incremento en el costo de la atención.
El avance en los últimos veinte años ha sido marcado, al introducir materiales que causan menor reacción a nivel local, disminuyen la colonización de bacterias y notoria reducción en el calibre de la cánula periférica.

Lo único que es cierto es que el estricto uso de la técnica aséptica en la realización del procedimiento disminuye las complicaciones. Otras medidas, tales como, colocación de apósitos de gasa frente a apósitos transparentes, cambio periódico del catéter y curas cada 24 horas, a posterior de la inserción, no aseguran la ausencia de flebitis y reacciones en el sitio de inserción. Todo depende de la duración del tratamiento endovenoso, del grado de actividad del paciente, las condiciones de la piel y del número de inserciones ya realizadas.

• Los riesgos específicos diarios de complicaciones aumentan significativamente a
partir de las 24 horas y permanecen constantes entre los días segundo y sexto posterior a la inserción.
• La incidencia de flebitis no infecciosa aumenta después de 72 horas de colocación de la vía periférica. Cuando los pacientes permanecieron con las cánulas por más de 120 horas (cinco días) todos presentaron tromboflebitis.
• La correcta aplicación de un apósito y el reemplazo del catéter después de 48 horas de ser instaurado disminuye la incidencia de infección relacionada con catéteres venosos periféricos.
• La cura cada 24 horas se traduce en una mayor incidencia de flebitis, debido probablemente a la manipulación del catéter durante el procedimiento.

INDICACIONES
• Reposición de líquidos y electrolitos.
• Administración de medicamentos intravenosos.
• Transfusión de sangre y sus derivados.
• Recolección de muestras de sangre.
• Mantener una vía venosa permeable para casos de emergencia.
• Realización de estudios diagnósticos.

PROCEDIMIENTO
1. Explicar al paciente todo el proceso.
2. Ubicación del paciente de tal forma que la extremidad permanezca en una superficie firme y plana.
3. Lavado de manos y colocación de guantes limpios.
4. Selección del sitio de punción: evaluar calibre, condición de la vena, presencia de tortuosidades, equimosis, indicación del catéter.
5. Aplicación del torniquete: con el fin de palpar y ver las venas. No pensionar demasiado, puesto que, se obstruye el flujo sanguíneo; se puede constatar al palpar el pulso.
6. Si es un anciano o un niño aplicar el torniquete muy suave de lo contrario se puede dañar la vena en el momento de la inserción de la aguja.
7. Palpación de la vena: utilizar los dedos índice y medio de la mano no dominante para palpar la vena, estos tienen mayor sensibilidad que los de la mano dominante; una vena sana se palpa suave, elástica, resistente y sin pulso. La palpación es la técnica de mayor valor, si se puede percibir, ubicar y definir el trayecto de la vena la inserción del catéter será un éxito. En caso de no palpar o visualizar la vena intentar las siguientes maniobras: colocar una compresa caliente a lo largo del brazo o sitio de inserción 10 minutos antes de la aplicación del torniquete, realizar masaje en dirección al flujo sanguíneo e indicar al paciente que abra y cierre la mano.
8. Preparación de la piel con una solución antiséptica que puede ser alcohol al 70%, povidona yodada al 10% o tintura de yodo al 2%. Frotar el sitio de inserción del centro a la periferia por un lapso de 60 segundos y se deja actuar la solución por espacio de dos minutos, tras lo cual se retira el exceso. No utilizar alcohol después de aplicar solución de yodo, puesto que impide la actividad antiséptica residual del yodo.
9. Fijación de la vena, sin entrar en contacto con la zona preparada para la punción, utilizando los dedos índice y pulgar de la mano no dominante estirando la piel.
10.Técnica de punción: dirigir la aguja en un ángulo de 10-30º con el bisel hacia el lado (ocasiona menos dolor) hasta penetrar la piel, posteriormente reducir el ángulo para evitar traspasar la pared posterior de la vena. Al obtener retorno de sangre a la cámara de la aguja, se avanza el catéter y se retira simultáneamente la aguja guía; se ocluye por un momento el flujo haciendo presión con el dedo pulgar sobre la vena en el sitio donde se localiza la punta del catéter, se retira el torniquete y se desecha inmediatamente la aguja en un recipiente dispuesto para este fin.
11.Conectar el equipo con la solución a infundir o el adaptador PRN adapter® (tapón heparinizado) y ajustar la velocidad de infusión a un ritmo adecuado.
12.Para la instauración de un catéter con tapón se lava el catéter con 1 ml de solución salina haparinizada (100 UI/ml).
13.Comprobar que el líquido fluye libremente, cubrir con apósito y fijar el catéter.
14.Marcar la venopunción con la fecha, hora y calibre del catéter. Marcar los equipos de infusión con la fecha.
15.Registrar en la historia clínica el procedimiento, complicaciones y respuesta del paciente.
16.Evaluar por lo menos una vez por turno el sitio de venopunción y las soluciones que se están infundiendo.
17.Realizar la cura del sitio de inserción cada 48 horas, o antes, si el apósito se humedece o está en mal estado.
18.Cambiar la venopunción cada 72 horas (¿?), o antes, si se presenta dolor, frío, palidez cutánea, eritema o inflamación en el sitio de punción.
19.Explicar al paciente los signos y síntomas de flebitis y extravasación para que informe de manera oportuna su presencia.

1 comentario:

Serena van der Woodsen dijo...

Nunca había oído lo de pinchar con el bisel de lado. De lo que no hay evidencia es que la solución salina heparinizada sea mejor que simplemente suero salino para el mantenimiento de vías periféricas.