4/07/2012

Estímulos al alcance de la mano

INMA MARTOS | Santa Cruz de Tenerife Una lata de bebida de las llamadas energizantes equivale a la ingesta de entre cinco y diez cafés. El riesgo de que se produzcan taquicardias, hipertensión, arritmias y, en algunos casos, epilepsia, es considerable. Así lo estiman desde la Fundación Española de Toxicología Clínica (Fetoc), cuyos miembros están preparando un informe donde solicitarán al Congreso de los Diputados que se impongan restricciones en la venta de estos productos. Guillermo Burillo, médico de Urgencias del Hospital Universitario de Canarias (HUC) y miembro de la citada fundación como experto en Toxicología Clínica, indica que “aunque aún no están definidas las limitaciones al consumo; en principio, todo apunta a que se va a restringir su venta a menores de 18 años”. El alto contenido en cafeína, guaraná y taurina, entre otras sustancias, que suelen contener estas bebidas energizantes, las diferencia de otras consideradas refrescantes, como las colas o las isotónicas. Pero lo cierto es que por parte de la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) están catalogadas al mismo nivel. En cuanto a la cafeína, las bebidas energizantes contienen hasta 340 ml (mililitros), frente a los 115 ml de algunas bebidas de cola o los 30 miligramos de una taza de café. Además, en muchos de los envases de estos estimulantes líquidos no consta su composición cualitativa ni cuantitativa. La directiva 2002/67/CE de la Comisión de las Comunidades Europeas de 18 de julio de 2002, determina que si la concentración de cafeína supera los 150 ml, debería llevar una etiqueta con un aviso. Intoxicación Si en personas sin ninguna patología pueden resultar peligrosas en algunos casos, quienes sufren alguna enfermedad podrían tener serios problemas por su consumo, recalcó al DIARIO el doctor Burillo, quien reconoció que, en la mayor parte de los casos, no se especifica la peligrosidad del contenido en las etiquetas de estos productos. “En Urgencias hemos tenido que atender casos de intoxicación por su consumo”, aseguró. Éste es el caso de personas con hipertensión, cardiopatías, epilepsia o pacientes diabéticos. Burillo sostuvo que estos estimulantes, que están al alcance de cualquier persona, pueden provocar, además, ansiedad, nerviosismo, insomnio y palpitaciones. Si el consumo es alto a lo largo de una noche, puede dar lugar a una auténtica intoxicación por cafeína. Y es que no son pocos los jóvenes que combinan estas bebidas estimulantes con otras bebidas alcohólicas en sus momentos de ocio. Por lo expuesto, los expertos consideran que en España se debe regular la venta, al igual que se hace con las bebidas alcohólicas, y que debería obligarse a que en las latas conste de forma visible su composición. En algunos países, como Estados Unidos, la mezcla de fábrica de bebidas estimulantes con alcohólicas ha provocado el rechazo de parte de la comunidad médica, y en la actualidad están en fase de prohibición algunos productos, como el llamado Four Loko. Según explican algunos expertos en Toxicología, la mezcla de bebidas energizantes con alcohol confunde al organismo: la cafeína provoca “euforia, bienestar, mayor alerta y menor sensación de embriaguez”, lo que puede llevar a acometer riesgos en la conducción y un consumo excesivo, pudiendo favorecer la dependencia del alcohol con mayor probabilidad. Por ello, la Food and Drug Administracion (FDA) ya ha prohibido la comercialización de bebidas energizantes con contenido alcohólico. Porque, a largo plazo, además, el consumo frecuente y a dosis altas de estos productos puede también generar dependencia psicológica.