2/05/2012

PROTECCIÓN DE LA LLAVE DE TRES PASOS EN LA CATETERIZACION ARTERIAL


http://www.terra.es/personal3/josevb/cuidadosintensivos.htm

PROTECCIÓN DE LA LLAVE DE TRES PASOS EN LA CATETERIZACION ARTERIAL.

Jesús Esteve Ferrán

Diplomado en Enfermería

Hospital Creu Roja de Barcelona. Unidad de Vigilancia Intensiva

C/ Dos de Maig 301

08025 Barcelona

935072700 Ext. 257

jesus.esteve@wanadoo.es


RESUMEN

La mayoría de los pacientes ingresados en Unidades de Cuidados Intensivos son portadores de catéteres venosos centrales y catéteres arteriales periféricos.

Nuestra misión en el cuidado del paciente crítico es evitar las complicaciones derivadas de la canalización de los catéteres arterial y venoso. La frecuente manipulación de los catéteres aumenta el riesgo de infección. La disminución de las infecciones relacionadas con la inserción de catéteres en las unidades de cuidados intensivos representa un reto para los profesionales de enfermería.

Recientemente, realizamos un estudio prospectivo, comparativo y aleatorio, entre dos métodos de protección de la llave de tres pasos de la línea arterial. Utilizamos, en un grupo de pacientes ingresados en la UCI, un dispositivo de sistema cerrado (DSC) con luer desinfectable. En otro grupo de pacientes se utilizó el tapón macho(TM) convencional. En el grupo control, portador del TM convencional, se cultivaron un total de 29 catéteres de los cuales en un 20.6% el cultivo de la punta de catéter fue positivo. En el grupo caso, portador del DSC, se cultivaron un total de 21 catéteres en los que no se aisló ningún germen en la punta del mismo (p<0.05).

El hallazgo más importante de nuestro estudio ha sido la disminución de la incidencia de colonización del catéter arterial al utilizar el DSC en la llave de tres pasos.

Palabras clave: Infección, Catéter Arterial, Protección


INTRODUCCIÓN

La utilización de catéteres plastificados desde el año 1945 significó un importante avance en el tratamiento y cuidado de los pacientes. Sin embargo, no debemos olvidar que los catéteres son cuerpos extraños que facilitan la aparición de complicaciones infecciosas: flebitis, tromboflebitis supurada, bacteriemia, …


La incidencia de sepsis por catéter depende del tipo de cateterismo, del paciente tratado, de la agresividad diagnóstica y de la aptitud del personal encargado de su utilización y mantenimiento. En las Unidades de Cuidados intensivos suponen una tercera parte de las Bacteriemias.1


La canalización de los catéteres arteriales periféricos hace posible un exhaustivo control hemodinámico y gasométrico del enfermo crítico, pero no están exentos de complicaciones y con un potencial riesgo de infección. La incidencia de infección de los catéteres arteriales oscila entre un 0 y un 22 %, siendo la Bacteriemia asociada de un 0 a un 7 %2


La frecuente manipulación del catéter arterial para la extracción de muestras de sangre es un factor de riesgo de infección para este tipo de catéteres.


La utilización de dipositivos que mejoren y garanticen las máximas medidas de asepsia de los catéteres arteriales ha de contribuir en la disminución de la incidencia de infección.


El objetivo de nuestro estudio fue comparar la incidencia de infección del catéter arterial utilizando dos dispositivos de protección de la llave de tres pasos, uno, mediante la utilización de un dispositivo de sistema cerrado (DSC) con luer desinfectable, según protocolo A (fig.1) y el otro mediante tapón macho (TM) incorporado en la llave, según protocolo B (fig.2).


MATERIAL Y MÉTODOS


El estudio se realizó en la Unidad de Vigilancia Intensiva del Hospital Creu Roja de Barcelona, hospital de nivel II, con 245 camas. La unidad de vigilancia intensiva (UVI) cuenta con 6 camas polivalentes con boxes individualizados para cada paciente.


1. Selección de pacientes y tamaño de la muestra.


Se realizó un estudio prospectivo donde se incluyeron 55 pacientes ingresados en nuestra unidad durante el periodo comprendido entre abril de 1999 y marzo del 2000.


El criterio de inclusión se estableció cuando la inserción del catéter arterial así como su posterior mantenimiento se realizó en la unidad.


Fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. El primer grupo (control), se colocó en la llave de tres pasos del catéter arterial el TM convencional y la extracción de las muestras de sangre se realizaron según protocolo A (fig. 1). El segundo grupo (ensayo), se colocó el DSC y la extracción de las muestras de sangre se realizaron según protocolo B (fig. 2).



2. Variables descriptivas, criterio de infección.


Se diseño una hoja de recogida de datos, dónde se registraron las diferentes variables. Unas referentes al paciente, como fueron (edad, sexo, motivo de ingreso en la unidad, ventilación mecánica y el índice pronóstico APACHE II) y otras referentes al catéter (vía de inserción, nº de punciones, días de cateterización, signos de infección local y nº total de manipulaciones).


Dos conceptos que nos pareció interesantes de definir para unificar criterios a la hora de la recogida de datos, fueron la valoración del estado del punto de punción y lo que se entendía por nº de manipulaciones.


Para la valoración del estado del punto de punción se utilizaron las definiciones de piel sana y signos locales de infección recogidas en las recomendaciones para la Prevención de la Infección en los Centros Sanitarios, que edita el Departament de Sanitat i Seguretat Social de la Generalitat de Cataluña.


Ø “Piel sana: normalidad alrededor del punto de punción”.

Ø “Signos locales de Infección: presencia de eritema, dolor, induración o secreción purulenta, limitados a un diámetro de 2 cm, a partir del punto de punción del catéter”.

Se definió el concepto de manipulación del catéter como toda aquella intervención directa sobre este ya sea para muestras de sangre y/o curas del catéter.

El criterio de infección del catéter se estableció cuando se aislaron + de 15 ufc en el cultivo Semicuantitativo según la técnica de MaKi de la punta del catéter.


DISCUSIÓN

Inicialmente, la colonización cutánea era considerada como el único origen de la infección de los catéteres intravasculares, pero estudios recientes, mostraron que la conexión podía ser una puerta de entrada de los microorganismos.3

La colonización de la conexión se debe principalmente por la manipulación del personal, donde los microorganismos pueden migrar desde este punto, hasta su extremo distal, a través de la luz del catéter. (fig.5)

Establecer que vía patógena resulta más importante puede resultar controvertido si realizamos revisiones de los trabajos publicados, pero diversos artículos afirman que se puede determinar que existe un mayor riesgo de infección cuando se detecta la contaminación de la conexión.4, 5

En este sentido, diversos autores describen que las máximas medidas de asepsia en la manipulación de las conexiones son medidas tan importantes en la prevención de la bacteriemia por catéter como lo son las medidas en la inserción y mantenimiento del punto de punción 6,7

La protección de las conexiones, mediante dispositivos que impidan la entrada de microorganismos patógenos, ha de estar presente en los protocolos de cuidados de los catéteres arteriales, para contribuir a disminuir la incidencia de colonización de estos y evitar posibles complicaciones.

El hallazgo más importante de nuestro estudio ha sido la disminución de la incidencia de colonización del catéter arterial al utilizar el DSC en la llave de tres pasos. Este sistema de protección establece una barrera estéril, con lo que impide la migración de los microorganismos al torrente sanguíneo.8

Conocida la importancia de la protección de las conexiones en la prevención de las infecciones relacionadas con los catéteres intravasculares y a la espera de estudios posteriores en otras vías de acceso, la aplicación de dispositivos de sistema cerrado en las conexiones puede favorecer la disminución de complicaciones y prevención de infecciones.

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Inserción de un Cateter Arterial

miércoles 12 de mayo de 2010
Creado por: Héctor Díez Morell


INTRODUCCIÓN Y DEFINICIÓN

La canulación arterial se realiza frecuentemente en la Unidades de Cuidados Intensivos con dos motivos principales:

• La medición de una presión arterial directa y continua del paciente.
• La realización de numerosas analíticas sin necesidad de repetidas punciones.

Además de que estos catéteres necesitan un acceso vascular, su utilización pone a los pacientes en una situación de riesgo de complicaciones infecciosas locales y sistémicas, trombosis, hemorragias ...
Esta técnica ha sido progresivamente abordada por Enfermería, y se puede realizar mediante dos técnicas, mediante angiocatéter, o con fiador metálico, conocida esta última como técnica de Sheldinger descrita en los 50, que es la que explicaremos a continuación.

La arteria a canalizar estará en función del estado general del paciente, de la accesibilidad y de las indicaciones médicas. En general se canalizarán las radiales, aunque también se puede realizar en ambas femorales y pedias. Si la elección es una radial se efectúa la maniobra de Allen mediante la que comprobaremos la existencia de pulso colateral.


Personal necesario

Enfermera/o y auxiliar de enfermería.

Material

• Rollo de gasa.
• Guantes y paño estériles.
• Jeringas de 2-5cc.
• Antiséptico cutáneo. Clorhexidina alcoholica
• Suero salino heparinizado (1 u/cc).
• Llave de tres pasos.
• Apósito transparente estéril.
• Sistema de infusión purgado con suero salino heparinizado.
• Monitor con módulo de presión.
• Set de punción arterial: aguja metálica, fiador y catéter
• Seda para la fijación del catéter



Si el paciente está consciente le explicaremos la técnica, hecho lo cual procederemos a reunir todo el material necesario. Cuando lo tengamos preparado se desinfectará cuidadosamente la piel del paciente con clorhexidina alcohólica.

Se realiza la localización de la arteria mediante una aguja fina. Una vez obtenido el flujo de sangre se introduce una guía metálica flexible con punta blanda a través de la aguja y se progresa un catéter apoyándose en la guía

A continuación lavar el catéter para asegurar la permeabilidad, conectar a la alargadera previamente purgada y a la llave de tres pasos.
Fijar el catéter a la piel con puntos de sutura y tapar con apósito transparente semipermeable.
Unir la llave de tres pasos al sistema transductor de flujo.
Unir el cable del monitor a transductor, realizar el cero y calibrar el monitor.
Abrir el sistema de lavado continuo y las llaves de tres pasos de forma que se conecten el flujo arterial con el transductor.
Comprobar que la curva de presión de monitorización sea correcta.


Post-ejecución

Se debe vigilar de forma continuada la coloración de los dedos, temperatura y saturación transcutánea de O2.
Si la onda de presión arterial en la pantalla del monitor cambia en algún momento se debe comprobar la estabilidad del paciente y obtener la presión arterial de forma manual además de verificar las llaves y las conexiones en el sistema por si hubiera burbujas o coágulos.
Se debe comprobar la piel de alrededor de la inserción del catéter por si en algún momento está pálida, cianótica o indurada.
Vigilar que esta zona esté siempre descubierta y en una zona bien visible.
Dejar al paciente en una situación cómoda.
Reflejar en los registros de enfermería la fecha de la implantación y el material utilizado.


Las complicaciones

Podemos clasificarlas en:
1. Complicaciones infecciosas:
1. Infección del catéter no complicada.
2. Infección del catéter complicada (tromboflebitis séptica).
3. Bacteriemia y sépsis por catéter.
2. Complicaciones no infecciosas:
1. Complicaciones vasculares:
1. Embolismo gaseoso.
2. Tromboembolismo.
3. Hemorragia.
4. Hematoma.
5. Pulso descendido o ausente distalmente al lugar de punción.
2. Miscelánea:
1. Arritmias.
2. Desplazamiento del catéter.
3. Alteraciones hemodinámicas.
4. Alteraciones cutáneas.
5. Presiones inexactas.