11/23/2009

PRIMEROS AUXILIOS PSICOLÓGICOS




Los Primeros Auxilios Psicológicos tienen los siguientes objetivos fundamentales:
- Ofrecer protección, seguridad y esperanza.
- Proporcionar o aliviar de forma inmediata los síntomas agudos de estrés.
- Prevenir reacciones diferidas de estrés.

PRINCIPIOS BÁSICOS:

Los Primeros Auxilios Psicológicos se organizan en torno a los siguientes principios básicos:

• Proteger: El primer objetivo debe ser el de conseguir que las personas afectadas se sientan seguras y protegidas. Desde este punto de vista, habrá que buscar y organizar:
- Albergues físicos, refugios simbólicos (lugares para víctimas, centros de reunión, etc.)
- Un punto especialmente importante será siempre el de la protección respecto a los medios de comunicación. Siempre será mejor evitar el contacto en estas primeras horas.

• Dirigir: El psicólogo deberá separar a las personas de los lugares peligrosos y dirigirles a otros seguros. Debe considerarse que las personas pueden llegar a estar en un estado de confusión que les impida guiarse por sí mismos.

• Conectar: El tercer principio será el de conseguir conectar a la persona con todos los recursos personales y sociales disponibles y útiles. Habrá de considerarse de forma especial los siguientes puntos:
- Seres amados
- Centros de información
- Lugares o personas que puedan ofrecer apoyo

• Tratar: La intervención se centrará en el tratamiento de las reacciones de estrés agudo y duelo, principalmente, sin descuidar otros posibles comportamientos como el abuso de drogas, alcohol u otras reacciones.

• Cuidados agudos: Generalmente la asistencia solamente permitirá una atención aguda y difícilmente perdurable en el tiempo. El psicólogo debe conocer este hecho desde un principio para valorar el tipo de relación terapéutica que sea más conveniente en cada caso. En todo caso, debe orientarse hacia una intervención rápida y dejar a la persona acompañada.


OBJETIVOS DE LA INTERVENCIÓN:

• Toma de contacto del psicólogo con la situación de crisis. Para ello debe informarse sobre las características particulares de la situación de catástrofe o crisis planteada. Esta primera fase de contacto debe comprender:
- Contextualización: conocer lo ocurrido, la magnitud de los hechos; familiarizarse con la situación antes de tomar contacto con las víctimas; y realizar una primera valoración al llegar.
- Evaluación del Ambiente: determinar las necesidades más inmediatas y las redes de apoyo activadas hasta ese momento y establecer estrategias individuales y grupales.

- Selección del paciente (o grupo): establecer un orden jerárquico de intervención en base al nivel de vulnerabilidad y/o gravedad más inmediato observado en las víctimas.
- Evaluación previa del paciente: una vez seleccionado el paciente, el psicólogo debe determinar el grado de afectación o letalidad (física y emocional) del mismo, así como la potencial peligrosidad que presente en relación a sí mismo y a los otros (ataques de pánico, reacciones de agresividad, confusión, desorientación, etc.

• Iniciar el contacto con la persona afectada, considerando los siguientes aspectos:

- Tener en cuenta los aspectos no verbales. Para establecer un contacto no verbal adecuado, las expresiones gestuales deben ser congruentes con la situación. Es importante transmitir cercanía a través del contacto y proximidad física (sentarse al mismo nivel, al lado del paciente, mantener contacto visual, etc.).
- Hacer el contacto y establecer una relación. Dicha relación debe establecerse teniendo en cuenta el respeto a la persona y su situación actual, aceptando a la persona con sus características, sin emitir juicios ni buscar responsabilidades, e intentando consolarla y tranquilizarla.
- Distanciamiento psicológico. Es conveniente ayudar a la víctima a salir de la situación proponiendo ir a pasear, tomar un café, comer algo... y proporcionar un ambiente adecuado para empezar a abordar lo sucedido.
- Primeras preguntas. Las primeras preguntas deben estar relacionadas con los hechos ocurridos. Deben ser concretas, sencillas y dirigidas a hechos objetivos: “¿qué ha sucedido?”, “¿dónde estabas y/o qué estabas haciendo en ese momento?”,etc. Se debe tratar de conseguir descripciones que lleven al procesamiento cognitivo(ordenar, asimilar y aceptar lo ocurrido) evitando centrarse únicamente en los aspectos emocionales.

• Una vez establecido el contacto, el psicólogo debe evaluar los siguientes aspectos:

- Exploración inicial: consiste en llevar a cabo un examen del estado mental (orientación espacio-temporal, etc.).
- Identificación de problemas: suceso precipitante, estado emocional actual (crisis convulsivas, ira, embotamiento, ataques de pánico...) y procesamiento cognitivo de la situación (interpretaciones, atribuciones, negación, culpa...).
- Estilo de afrontamiento: identificar habilidades de afrontamiento básicas (estilo evitativo vs. Activo) y promover y apoyar el estilo de afrontamiento activo.
- Identificación de recursos personales y apoyo social.

• Facilitar la comunicación emocional y restablecer un nivel de funcionamiento adaptativo. Para ello, el psicólogo podría:
- Facilitar la expresión emocional, a través de preguntas del tipo “¿quieres hablar?”, “¿cómo te sientes?”.
- En este momento, una estrategia muy útil puede ser la escucha activa, estando atento a la posible aparición de una crisis.
- Junto a lo anterior, puede resultar igualmente útil el empleo de técnicas de desactivación o activación fisiológica (respiración, relajación, control de la tensión muscular...) de acuerdo al estado y necesidades de cada caso.
- Promover y facilitar la recuperación de su red social natural.
- Ofrecer disponibilidad y estar accesible en todo momento.

• Para que la persona afectada comprenda la crisis se puede:
- Dar información general acerca de los problemas y efectos del estrés (síntomas); de su control y afrontamiento; y de las reacciones normales en situaciones excepcionales.
- Dar información específica sobe el suceso actual: entender lo que ha pasado; promover una narración adaptativa (corregir errores, sesgos, falsas atribuciones, ideas irracionales, etc.); informar acerca de la situación actual (heridos, salvamento, etc.); y responder a todo lo que pregunten.

• Activar y orientar a la persona afectada hacia la acción, con objeto de que la persona afectada recupere su actividad normal. Para ello el psicólogo puede hacer hincapié en:

- Recuperar el nivel de procesamiento cognitivo. Para conseguir esto, es muy útil volver a centrar a la persona en actividades y hechos.
- Hacer un plan de acción, de acuerdo con la persona, en el que se discutan objetivos y posibles acciones explotando los propios recursos y estrategias de la persona afectada.
- Planificar contratos verbales personales para cumplir el plan.
- Planificar siempre tareas y actividades próximas y en compañía.
- Promover el funcionamiento independiente.
- Dejarle siempre acompañado, bien sea con otros profesionales o voluntarios, bien con familiares, amigos u otras víctimas.
- Estudiar la posible derivación o traslado.
- Informarle de si va a ser hospitalizado.
- Planificar el alojamiento (hogar, familiares, hospitales, hoteles, etc.).
- Planificar actividades para el hogar.

Finalmente, debe valorarse la conveniencia de derivar a la persona hacia los servicios de atención primaria o salud mental, según los casos, en los que puedan atender adecuadamente y de forma continuada a la persona.