8/26/2009

Médicos y enfermeros, reacios a vacunarse contra la nueva gripe A


La mayoría de los profesionales sanitarios no quiere vacunarse contra la nueva gripe

MARÍA VALERIO
MADRID.- Mientras los laboratorios y las agencias sanitarias de todo el mundo apuran los días que quedan antes del otoño para tener lista una vacuna contra el virus A/H1N1, los gobiernos se esfuerzan por asegurar a su población que habrá pinchazos para todos. Uno de los grupos prioritarios en la estrategia para prevenir la difusión del virus son los profesionales sanitarios; sin embargo, varias encuestas conocidas estos días, aseguran que no están por la labor.

Los últimos datos que se han conocido pueden leerse esta semana en las páginas de la revista 'British Medical Journal' (BMJ). Allí, un grupo de científicos de la Universidad de Hong Kong ha entrevistado a más de 8.500 médicos, enfermeras y otros profesionales sanitarios sobre su disposición a ponerse la vacuna contra el virus A/H1N1 una vez que la terapia haya pasado el filtro de los ensayos clínicos y esté disponible a gran escala: Menos de la mitad se mostró partidario de recibir el pinchazo.

Aunque en España no existen encuestas similares que permitan hacer un paralelismo con estas cifras, fuentes del sindicato mayoritario en enfermería, SATSE, han asegurado que en este terreno existen "opiniones para todos los gustos". Mientras algunos profesionales no lo dudan un momento, por su consideración de grupo de riesgo en la cadena de transmisión del virus, "sí que existe también un cierto recelo por sus posibles efectos secundarios".

Tampoco la de la gripe estacional
En este sentido, la presidenta del Colegio de Médicos, Juliana Fariñas, reconoce que los médicos no suelen vacunarse masivamente contra la gripe común otros años, por lo que no se atreve a hacer especulaciones sobre este tema. Julio Zarco, presidente de la Sociedad Española de Medicina Rural y Generalista (Semergen), calcula que anualmente sólo se vacuna el 65% del colectivo médico (cifras por comunidades a las que ha tenido acceso elmundo.es lo reducen hasta el 35%). "Tenemos un porcentaje incluso inferior al personal de enfermería y más bajo que en otros países, pero no sabemos si este año va a variar", reconoce.

Para palpar el sentir del colectivo, esta sociedad pretende poner en marcha un sondeo a través de su página web a partir del próximo 1 de septiembre. "Así podremos ver cuántos tienen intención de vacunarse, porque no hay que olvidar que estamos hablando de tres pinchazos: El de la gripe estacional y las dos dosis que presumiblemente serán necesarias contra la nueva cepa A/H1N1".

"Existe una escasa tradición entre los sanitarios", confirma por su parte José María Molero, miembro del grupo de enfermedades infecciosas de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC), "y el porcentaje de quienes se vacunan contra la gripe estacional ronda sólo el 20%".

Él no cree que se trate de una cuestión de dudas sobre la seguridad del producto únicamente, sino de una cultura de reticencia "que se arrastra desde hace años". Pese a ello, subraya que se trata de una cuestión de responsabilidad y compromiso social por parte del colectivo, y desde su sociedad se insiste en las ventajas de vacunarse. "No podemos permitirnos que un 30% del personal esté de baja en medio de la pandemia". Pese a este mensaje, reconoce, "no soy muy optimista" y no espera que las cifras aumenten mucho este año por 'culpa' de la nueva gripe.

En lo que sí coinciden todas las voces consultadas, así como el Ministerio de Sanidad, es que la vacunación en cualquier caso es voluntaria, y a pesar de que se les considere un colectivo prioritario, no se les puede pinchar obligatoriamente. "Sólo en una situación muy excepcional, por una cuestión de salud pública, las autoridades podrían plantearse imponerla, pero ésta es una posibilidad muy remota", apunta Molero.

Entre las razones que podrían explicar estos recelos destaca, según se desprende de la encuesta hongkonesa, una supuesta falta de seguridad o eficacia, el temor a posibles efectos secundarios o simplemente "no querer ponérsela". Y eso a pesar de que Hong Kong fue uno de los lugares donde más duramente golpeó la llamada neumonía asiática (más conocida por sus siglas, SRAS).

Los autores, encabezados por el profesor Paul Chan, repitieron sus mismas preguntas en dos momentos diferentes, en enero de 2009 (cuando el nivel de epidemia de la Organización Mundial de la Salud estaba en fase 3) y en mayo, cuando la alerta se elevó a la fase 5. Si en un primer momento sólo el 28% se mostró dispuesto a vacunarse, este porcentaje se elevó hasta el 48% en la segunda tanda.

Los sanitarios más proclives a pincharse fueron los varones, con menos años de experiencia, que también se habían puesto la vacuna contra la gripe común el año pasado y que pensaban que eran más propensos a contagiarse.

Más beneficios que riesgos
Las sensaciones no son muy diferentes en el otro extremo del planeta, donde una encuesta a 1.500 enfermeras publicada en la revista temática 'Nursing Times', revela también recientemente que una de cada tres no es partidaria de recibir la inmunización. Sólo un 37% de las entrevistadas respondió afirmativamente a la cuestión de si iba a ser vacunada. El 60% de las 'negacionistas' argumentó razones de seguridad; igual que en otro sondeo entre médicos de atención primaria (general practicioners) elaborado por la revista 'Healthcare Republic'.

La vacunación al personal sanitario es algo voluntario, pero aconsejable desde el punto de vista de salud pública

--------------------------------------------------------------------------------
Hasta un 60% de los 216 entrevistados en este caso por esta publicación médica declinó la opción de vacunarse y más del 70% de ellos respondió que era porque la vacuna no había pasado aún por suficientes ensayos clínicos. Ante esta postura, el gobierno británico ya se ha apresurado a recordar en declaraciones al diario 'The Guardian' la responsabilidad de este colectivo y su "importante papel" en el control de la gripe. Según datos de la Agencia de Protección de la Salud (HPA, según sus siglas en inglés), anualmente sólo se vacunan contra la gripe común un 16,5% de los sanitarios en aquel país.

Sobre estas posturas reacias a la vacuna contra el virus A/H1N1, que pueden transmitir una falsa sensación de miedo a la población, un comentario en el mismo BMJ subraya que conviene aprender de las lecciones aprendidas del pasado, y que vacunar a los sanitarios conlleva más beneficios que riesgos.

"La protección es triple", apuntan Rachel Jordan y Andrew Hayward, de las universidades británicas de Birmingham y Londres. "Protección personal para ellos, para sus pacientes y para reducir el absentismo al máximo para que el sistema sanitario pueda funcionar a pleno rendimiento en medio de la pandemia". De hecho, los primeros datos arrojados por los ensayos clínicos que están llevando a cabo en EEUU los Centros de Control de las Enfermedades (CDC) demuestran que la terapia es segura en adultos, y pronto empezará a probarse en niños y embarazadas.

Aunque sigue habiendo muchas incertidumbres, admiten los firmantes británicos, "sin la vacuna muchos sanitarios resultarán infectados, y aunque se trata de una enfermedad leve en la mayoría de los pacientes, se están produciendo muertes entre personas sanas. La vacuna pretende prevenir esto y tendrá un buen perfil de seguridad". O como concluye por su parte el doctor Molero: "Es cierto que si no fuésemos sanitarios no estaríamos en los grupos de riesgo; pero sí lo somos".

http://www.nursingtimes.net/
http://www.healthcarerepublic.com/
http://www.guardian.co.uk/
http://www.semfyc.es/es/
http://www.semergen.es/