7/13/2009

Nos vamos de vacaciones: Cuidado y mantenimiento del vehículo

Hunaudieres

Una vez que ya hemos decidido nuestro lugar de veraneo, que mejor que realizar unos pequeños pasos antes de ponernos al volante. El mantenimiento de nuestro coche puede ser lo más sencillo si lo realizamos de manera habitual y no únicamente cuando vamos a realizar un viaje largo.

Los pasos son sencillos y no requieren demasiado tiempo por lo que no tendremos excusa. Quizás lo primero y más importante sea el estado de nuestros neumáticos. Por un lado tenemos que comprobar que circulamos con el suficiente dibujo. Tampoco está mal recordar que 1,6 mm. es el mínimo permitido por ley, pero tampoco es necesario llegar a esos extremos.


Una vez que hemos comprobado que nuestros neumáticos tienen el suficiente dibujo, también conviene mirar si las presiones son las adecuadas. La pegatina en el marco de la puerta nos recordará cuales son las presiones adecuadas y en el más que posible caso de que viajemos con carga, tendremos que aumentar las mismas. Además si vamos a viajar con carga tampoco está de más recordar que mejor, sólo en el maletero.

Dentro del apartado líquidos, conviene que echemos un vistazo a cuatro en concreto. El nivel de aceite, el nivel de refrigerante, el agua para el limpiaparabrisas y el líquido de frenos. Siempre que vayamos a mirarlos, y para que sea fiable hacerlo, debemos hacerlo con el motor parado y frio. En el caso del aceite procederemos de la siguiente forma: Extraemos la varilla una primera vez, limpiamos y volvemos a ensartarla. La sacamos por segunda vez y comprobamos que el aceite está entre las marcas de máximo y mínimo.

El líquido refrigerante evitará que el motor de nuestro coche no se lleve calentones. Comprobar que el nivel es adecuado es importante, sobre todo en periodos estivales con altas temperaturas. En cuanto al líquido de frenos, éste nos permitirá frenar con todas las garantías. Hay que recordar que el desgaste de las pastillas de freno hará que el nivel descienda. Por último el líquido del limpiaparabrisas. No vale agua de grifo. Éste está basado en el etilenglicol que permite dispersar y evaporar los detergentes que permiten limpiar el vídrio.

Relacionado con el limpiaparabrisas conviene comprobar el estado de las escobillas. Las tormentas de verano y la necesidad de limpiar un cristal lleno de mosquitos hará que lo utilicemos casi tanto como si fuese invierno por lo que una limpieza no está de más. Y si están secas o desgastados, procederemos a cambiarlas. Aprovechemos también para limpiar faros de todo tipo de suciedad que no entorpezca la iluminación cuando recurramos a ellos.