3/15/2009

Cinturón de seguridad: póntelo, pónselo...Javier Costas.


Cuando soy peatón o conduzco tengo la manía de ir fijándome en los conductores, a ver si se han puesto el cinturón o no. Afortunadamente, cada vez son menos los despistados o incrédulos que no se lo ponen.

Durante 2008, el 22% de los fallecidos en accidente en carretera no se había abrochado el cinturón de seguridad, eso son casi 500 personas que podrían ahora mismo estar vivas, demasiada gente en pleno siglo XXI.

En 2003 el 34% de los fallecidos no se habían abrochado el cinturón, ¡casi el triple de gente! Menos mal que vamos progresando, pero aún queda mucho por hacer.

El ejemplo del colega de la foto es un ejemplo más de inconsciencia. Hoy día casi todos los coches del mercado te dan la paliza con un pitido molesto para que te abroches el cinturón mientras conduces. Algunos iluminados o bien lo desconectan en un taller o insertan sólo la hebilla para engañar al dispositivo y deje de pitar.

Llegados a este punto, una pequeña aclaración: no están engañando al coche, se están engañando a ellos mismos. El dispositivo de aviso se hizo pensando en el propio bien del conductor, no para amargarle la existencia. El apaño de la goma elástica de la foto puede engañar a un agente de tráfico, pero no a las leyes de la naturaleza.

Se habla de gente que ha sobrevivido por salir despedida por el cristal. También se habla de gente que no se le ha abierto el paracaídas y ha sobrevivido, milagrosamente. Pero a ver quién es capaz de demostrar que es más seguro saltar de un avión sin paracaídas que con él. Diles “¿Saltarías de un avión sin paracaídas?”