2/03/2009

Caminar y el entrenamiento en resistencia mejoran la capacidad funcional de los pacientes con arteriopatía periférica


Autora: Shelley Wood
Un estudio publicado en el número del 14 de enero de 2009 del Journal of the American Medical Association [1], demuestra que las personas con arteriopatía periférica, con o sin claudicación intermitente, se benefician tanto del ejercicio en el tapiz rodante regular y supervisado como del entrenamiento en resistencia centrado en sus extremidades inferiores.

La Dra. Mary M. McDermott (Northwestern University, Chicago, Estados Unidos) y sus colaboradores publican que los pacientes con arteriopatía periférica sometidos aleatoriamente a ejercicio supervisado en el tapiz rodante experimentaron mejorías significativas en la prueba de la marcha de seis minutos, el rendimiento de marcha sobre tapiz rodante, la dilatación mediada por el flujo de la arteria braquial y la calidad de vida, en comparación con las personas del grupo de control. En el grupo del tapiz rodante, los participantes caminaron sobre éste tres veces a la semana, comenzando con 15 minutos y aumentando hasta 40 minutos al final de la octava semana, y continuando durante 24 semanas. Un tercer grupo, asignado aleatoriamente para trabajar con un entrenador tres veces a la semana durante 24 semanas, realizando ejercicios dirigidos para conseguir fuerza y equilibrio en las piernas, también experimentaron mejorías en la calidad de vida y en la capacidad para la marcha sobre tapiz rodante y la subida de escaleras.

McDermott dijo a heartwire que “la mayoría de los pacientes con arteriopatía periférica no presenta los síntomas clásicos de claudicación: muchos son asintomáticos, y otros presentan síntomas atípicos en las piernas. Este estudio demuestra, por primera vez, que el ejercicio supervisado en el tapiz rodante mejora el rendimiento de la marcha en los pacientes con arteriopatía periférica, tanto si presentan síntomas clásicos como si no”.

La autora señala que éste es también el primer estudio que demuestra un beneficio del ejercicio sobre la dilatación mediada por el flujo de la arteria braquial en este grupo.

Los pacientes con arteriopatía periférica a veces recelan del ejercicio, temiendo la aparición de dolor y debilidad en las extremidades inferiores, pero según los autores, el ejercicio en realidad podría ayudar a largo plazo. McDermott y sus colaboradores señalan que “basándose en los hallazgos publicados en este estudio, los médicos deberían recomendar programas de ejercicio supervisado en el tapiz rodante para los pacientes con arteriopatía periférica, independientemente de si tienen o no síntomas clásicos de claudicación intermitente. Nuestros hallazgos relativos a la dilatación mediada por el flujo de la arteria braquial indican que el ejercicio supervisado en el tapiz rodante mejora la salud vascular global en los pacientes con arteriopatía periférica”.

El estudio de McDermott et al fue diseñado en realidad con dos criterios de valoración primarios: el rendimiento de marcha de seis minutos y algo llamado la batería corta de rendimiento físico (una medida de rendimiento funcional basada en la fuerza y el equilibrio de las piernas). Mientras que ambas intervenciones con ejercicios produjeron mejoras en la prueba de marcha, ninguna tuvo repercusión en la batería corta de rendimiento físico, un hallazgo que los autores atribuyen al hecho de que los pacientes incorporados en el estudio en realidad presentaban una fuerza basal relativamente alta en las piernas.

Los autores concluyen que “el entrenamiento en resistencia puede mejorar más eficazmente los componentes de la batería corta de rendimiento físico en las personas con menor fuerza basal”.