10/15/2008

Los familiares de pacientes ingresados en UCI padecen estrés y duelo muy duraderos


Autora: Marlene Busko
Publicado em 25/09/2008

Un estudio muestra que seis meses después de que un familiar cercano haya sido ingresado en la unidad de cuidados intensivos (UCI) es poco probable que los parientes estén con ansiedad o depresión, pero sufren con frecuencia procesos de duelo y estrés de excesiva duración.

"Todos los familiares de pacientes que han estado en la UCI deberían ser examinados para descartar estrés postraumático y, si han perdido al paciente, también debería descartarse en ellos un proceso de duelo complicado," declaraba a Medscape Psychiatry la directora del estudio, Wendy G. Anderson, MD, de la University of California, en San Francisco.

Al contrario que en el duelo normal en el que una persona siente la pérdida de un ser querido durante algunos meses y luego normalmente retoma sus actividades, las personas que sufren un duelo complicado lo padecen con una duración prolongada y les afecta gravemente sus funciones físicas y emocionales, explicaba la Dra Anderson.

Y añadía que, "si los pacientes no reciben ayuda psicológica, la mayoría de los casos no se resuelven espontáneamente."

El estudio, realizado por investigadores de la University of Pittsburgh, en Pennsylvania, y de la University of California, en San Francisco, se ha publicado online el 9 de septiembre en el Journal of General Internal Medicine

Ansiedad pasajera, estrés pertinaz

Anteriores estudios de observación habían encontrado que durante y después de la estancia de un pariente en la UCI, los miembros de la familia tenían un elevado riesgo de desarrollar trastornos psíquicos.

Este estudio de seguimiento de cohortes exploró la angustia, depresión, preferencia en la toma de decisiones, estrés postraumático, y el duelo complicado en los familiares cercanos de pacientes ingresados en la UCI.

El estudio incluía a los familiares más cercanos, y que circunstancialmente eran los que tomaban decisiones, de 50 pacientes ingresados en la UCI de un gran hospital universitario de Pittsburgh por problemas médicos, quirúrgicos, traumatismos, trasplantes o de otra índole.

Al comienzo del estudio los participantes rellenaron el cuestionario Hospital Anxiety and Depression Scale para determinar su grado de angustia y depresión.

También rellenaron otro cuestionario sobre preferencias en la toma de decisiones sobre la atención del familiar ingresado y que comprendía las posibilidades de toma de decisiones compartida con el médico, sólo entre ellos, o dejar que las decisiones las tomara el médico.

Un mes después se contactó telefónicamente con los participantes y se les volvió a evaluar con respecto a la angustia y depresión.

El seguimiento duró 6 meses, con reevaluaciones para la ansiedad, depresión y síntomas de estrés postraumático. Si el familiar ingresado había fallecido, también se hacía una evaluación para descartar un proceso de duelo complicado.

Los 50 familiares del estudio tenían una edad media de 54 años, y el 84% eran mujeres. Eran esposas del paciente (36%), padres (26%), hijos (12%), u otros parientes o con relación desconocida (26%).

Se obtuvieron datos de seguimiento de 39 participantes al mes y de 34 a los 6 meses.

Al comienzo, el 42% de las personas sufrían angustia, que disminuía hasta el 21% y el 15% al mes y a los 6 meses, respectivamente. La prevalencia de la depresión era del 16% al comienzo del estudio y descendía al 8% y al 16% al mes y a los 6 meses de seguimiento.

A pesar del descenso de los síntomas de estos 2 trastornos hasta valores similares a los de la población general, a los 6 meses, el 35% de los participantes tenía síntomas de estrés postraumático, y el 46% de los que habían perdido a un familiar tenía síntomas de duelo complicado.

La angustia, depresión, y las preferencias en la toma de decisiones no estaban relacionadas con el desarrollo de estrés postraumático o con síntomas de duelo complicado. Además, el estrés postraumático era tan frecuente en los familiares que habían perdido a un ser querido como en los que no.

Debido al pequeño tamaño de la muestra los resultados del estudio se deben interpretar con prudencia, y los propios los autores recuerdan la necesidad de realizar estudios con mayor tamaño muestral.

No obstante, los autores concluyen "para nosotros, estos resultados indican que los familiares de pacientes ingresados en la UCI deben ser evaluados para descartar estrés postraumático y un duelo complicado aún cuando no sufran ansiedad o depresión durante la estancia en la UCI."

El estudio fue financiado por la Greenwall Foundation y el University of Pittsburgh Institute for Doctor-Patient Communication. El Open Society Institute y el Senador H. John Heinz III Fellowship en Palliative Medicine en la University of Pittsburgh's Institute to Enhance Palliative Care sufragó el sueldo de la Dra. Anderson.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Mi hijo estuvo 3 días en la UCI hasta que falleció, hace 15 meses. El recuerdo que me viene muy a menudo, era la olor de su cuerpo, supongo que era del jabón que le ponían allí, y sobre todo el momento en que tenías que lavarte las manos y ponerte a bata para entrar a verlo, es horroroso. Tomo antidepresivos porque al cabo de un mes de su marcha empecé a tener taquicardias, fatiga, es decir crisis de ansiedad. Es duro perder a un hijo, tienes que aprender a vivir con ello. En fin, te mando un saludo.
Antonio.

kickcfree es... dijo...

Siento tu pérdida en lo más hondo del alma, ya que me pongo en tu lugar con dos hijos...creo que es un luto por el que todos pasamos alguna vez en la vida al perder a un ser querido, pero mucho peor cuando es un hijo lo que se pierde...no puedo decirte otra cosa que sigas adelante, con tu tto e intentando activar la conducta, o sea hacer mucha actividad variada y sin descanso, para rellenar la mente y no estar pensando constantemente en el tema...de verdad que aquí tienes amigos para ayudarte en lo que sea...